Nuestra Filosofía

La integración de un animal doméstico a la vida humana, nos responsabiliza frente a una serie de aspectos. Aprender a comunicarnos es uno de ellos (más información).

El intento recurrente por transmitir información en un lenguaje inadecuado para los perros, sigue siendo desde nuestra experiencia, la principal causa en generar los problemas de conducta más comunes.

Cuando en cambio la comunicación se plantea en un lenguaje compartido, la transmisión de información se produce en forma clara y fluida, se generan más y mejores puntos de encuentro, se optimiza la enseñanza, se previene la aparición de problemas de conducta y se favorece el desarrollo programado de un apego mutuo más saludable.

¿Pero cómo acceder a este lenguaje compartido? ¿Dónde se encuentra?

No resulta tan fácil, ya que es el conocimiento científico quien aporta este lenguaje compartido. Educar a nuestros perros desde el conocimiento científico es una cuestión de respeto ineludible en nuestros días. Hoy sabemos que los avances científicos nos ayudan a entender por qué le enseñamos a un perro de ésta y no de otra manera. La enseñanza intuitiva, el arte de adiestrar o como tengamos ganas de llamar al adiestramiento tradicional, ha generado históricamente mucho padecimiento en los perros. Hoy debe ser distinto. Definitivamente, estamos convencidos que, por una cuestión de respeto, no podemos mantenernos distraídos ante tales descubrimientos.

Pero existen algunas dificultades que retrasan o distorsionan el ingreso de la ciencia al mundo del adiestramiento. Una de estas dificultades se genera en que la investigación científica, como es lógico, no se dedica a transferir técnicamente el saber que produce al adiestramiento de los perros. Potencialmente, esta dificultad podría resolverse si fuéramos los adiestradores los que nos acercamos al conocimiento científico con el objetivo de producir tecnología fundamentada científicamente. Pero esto no viene ocurriendo como debería ocurrir. En mi opinión, si bien resulta evidente que cada vez son más los adiestradores que se acercan al conocimiento científico, algunos de ellos, lo han hecho de modo cuestionable. Lamentablemente, abundan las interpretaciones científicas que no coinciden con las fuentes y terminan generando un ambiente de confusión que no beneficia, ni a los perros, ni a sus dueños, ni a los jóvenes que ingresan al mundo del adiestramiento. Los principales motivos por los cuales ocurre esta distorsión son: la insuficiente lectura de las fuentes, las fallas en la integración técnica y, por último, los intentos por generar de manera forzada supuestos diferenciales que se desvanecen cuando se destilan los procesos y los procedimientos genéricos que se utilizan. 

Resulta evidente que, en los últimos años, han aparecido múltiples modelos de adiestramiento que se presentan en el mercado como portadores de diferenciales que superan a otros enfoques y que, a la hora de analizar sus intervenciones, no se observa ni en los procesos ni en los procedimientos, nada que no conozcamos hace decenas de años. 

Coincido con Jean Donaldson, una adiestradora canadiense muy reconocida, que dijo que “el condicionamiento operante es, en el adiestramiento de los perros, la ventana por la que más luz entra”. Pero claro, a veces resulta difícil vender un método diferencial de adiestramiento que se base en un proceso de aprendizaje que, aunque continúe evolucionando, nació en 1898. Por más que nos pese, el condicionamiento operante, el cual interviene en el nivel motor, cognitivo y emocional, es el proceso de aprendizaje más utilizado en la enseñanza de los perros. En segundo lugar de prioridad, se encuentran los restantes procesos de aprendizaje demostrados por la Psicología experimental del aprendizaje, estos son: el condicionamiento clásico, el aprendizaje por observación, la habituación y la sensibilización.

Frente a esta situación problemática, como director de Escuela Canina GB, psicólogo y adiestrador, entendí que, sobre la base científica que ofrece hoy la Psicología del Aprendizaje,  el desafío se orientaba hacia construir una propuesta clara y de fácil acceso para los dueños de los perros. Además, esta propuesta debía estar orientada a los problemas cotidianos que presentan los perros en la educación doméstica y debía brindar soluciones eficaces, rápidas y alejadas del uso del castigo.

Así fue como nació el modelo ABC de adiestramiento, o el Adiestramiento Analítico Funcional. El Adiestramiento ABC es un modelo para comunicarnos con los perros, basado en los descubrimientos de Skinner, más precisamente en el análisis funcional de la conducta, como así también en los desarrollos actuales de la psicología del aprendizaje. A su vez, introduce una buena dosis de innovación técnica que no se observa en otros enfoques.

Se trata de una propuesta de enseñanza con base científica sólida, sumamente amigable para el dueño común, eficaz y alejada del uso del castigo. Los dueños aprenden rápidamente cómo funciona este ABC y cómo deben aplicarlo de manera generalizada a toda la comunicación que mantienen con sus perros. Así mismo, el modelo ABC admite todas las aplicaciones que existen en el mundo del adiestramiento; estas son, doméstico, deportivo, búsqueda, seguridad, ayudantes y terapia asistida, entre otras.

En Escuela Canina GB estamos convencidos, que  esta es la manera en la que le sacaremos más jugo a este increíble regalo de la naturaleza que es tener un amigo de otra especie.